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LEY EUROPEA DEL CLIMA

El 4 de marzo pasado, la Comisión Europea presentó su propuesta de Ley Europea del Clima «Reglamento del Parlamento Europeo y del Consejo por el que se establece el marco jurídico para lograr la neutralidad climática y se modifica el Reglamento para la Gobernanza de la Unión de la Energía (UE) 2018/1999«, que será vinculante y directamente aplicable a todos los Estados miembros el vigésimo día siguiente a su publicación, una vez el Reglamento sea aprobado por el Parlamento Europeo y el Consejo. Ésta es la primera ley europea sobre clima.

Tras la publicación del “Pacto Verde Europeo” -“European Green Deal”-por parte de la Comisión el 11 de Diciembre de 2019, la Comisión mantiene que la lucha contra el cambio climático es un reto y que, dado que el cambio climático es un desafío transfronterizo, se necesita una acción coordinada a nivel de la Unión para complementar y reforzar efectivamente las políticas nacionales y lograr la neutralidad climática en la Unión Europea en el año 2050. Hay que tener en cuenta, que entre el año 1990 y el 2018 las emisiones de gases de efecto invernadero se redujeron un 23%, mientras que la economía experimentó un crecimiento del 61%. Con las políticas actuales la previsión de reducción de emisiones sería del 60% en el año 2050, por lo que según la Comisión todavía son necesarias más acciones en todos los sectores de la economía para alcanzar el objetivo de neutralidad climática.

Para esta primera ley europea del clima, la Comisión ha escogido la forma de un Reglamento puesto que es el tipo de norma que se ajusta mejor al cumplimiento del objetivo que se persigue, al garantizarse la directa aplicabilidad de sus preceptos. El Reglamento establece obligaciones para los Estados Miembros, la propia Comisión (evaluaciones, informes, recomendaciones, medidas adicionales y revisiones) así como para la Agencia Europea de Medio Ambiente.

Esencialmente, esta norma establece un objetivo vinculante a nivel de la Unión Europea de neutralidad climática para el año 2050, con el fin de mantener el aumento de la temperatura media global por debajo de 2ºC y realizar esfuerzos para limitar el aumento de la temperatura más allá de 1,5ºC por encima de los niveles preindustriales, cumpliendo así con los objetivos del Acuerdo de París.

De acuerdo con el artículo 2 del Reglamento propuesto el objetivo vinculante de neutralidad climática, cubre todos los sectores y todos los gases de efecto invernadero – no sólo C02- y permite a la Comisión llevar a cabo una evaluación del impacto que supondría aumentar el objetivo actual acordado por la Unión para el año 2030 de un 40% de reducción de emisiones, a como mínimo el 50% o incluso hasta el 55%, comparado con los niveles de 1990. Este análisis se realizará antes del 30 de Septiembre próximo y tendrá en consideración el análisis que la Comisión realice de los Planes de Energía y Clima presentados por los Estado Miembros. Si del análisis resulta que es necesario modificar el objetivo actual de reducción de emisiones para el año 2030, la Comisión lo comunicará al Parlamento europeo y al Consejo.

Asimismo y antes del 30 de junio del 2021, la Comisión evaluará si la legislación europea que contribuye a la implementación del objetivo de reducción de emisiones para el año 2030, debería modificarse para lograr el objetivo de neutralidad climática.

Para el período 2030 a 2050, se faculta a la Comisión a adoptar los actos delegados necesarios para complementar el presente Reglamento, estableciendo una hoja de ruta para alcanzar el objetivo de neutralidad climática en el año 2050, teniendo en cuenta lo siguiente: rentabilidad y eficiencia económica, competitividad de la economía de la Unión, la mejor tecnología disponible, la eficiencia energética, el acceso de todos a la energía y la seguridad del suministro, la equidad y la solidaridad entre los Estados miembros, necesidades en inversiones y que sea una transición justa para todos.

De conformidad con los artículos 5 y 6 de la propuesta de Reglamento, antes del 30 de septiembre del 2023, y posteriormente cada 5 años, la Comisión evaluará el progreso colectivo realizado por los Estados miembros y, si es necesario, tomará medidas para garantizar el progreso requerido hacia el logro del objetivo de neutralidad climática. La Comisión también evaluará la coherencia de las medidas nacionales de los Planes nacionales de energía y clima (PNIEC) y los informes bienales de progreso presentados por los Estados miembros y, de ser necesario, emitirá recomendaciones a quienes presenten medidas inconsistentes.

También la propuesta de Reglamento introduce modificaciones con respecto al Reglamento para la gobernanza de la Unión de la Energía (UE) 2018/1999, recientemente aprobado dentro del Paquete de Energía Limpia (Clean Energy Package), que consisten en agregar el objetivo de neutralidad climática para 2050 como objetivo final a los diálogos multinivel sobre clima y energía que tienen lugar en cada Estado Miembro, a nivel de autoridades locales, sociedad civil, inversores y otros interlocutores relevantes.

Aunque la Unión Europea contribuye tan solo al 10% de las emisiones de efecto invernadero globales y que se necesita de la acción global de todos en la lucha contra el cambio climático, Europa quiere seguir liderando la transición global hacia la neutralidad climática.

Junto con la Ley del Clima, la Comisión también lanzó la convocatoria de tres consultas públicas: i) consulta pública sobre el pacto europeo sobre el clima ii) consulta sobre el mecanismo de ajuste en frontera del CO2 iii) consulta sobre la hoja de ruta para la revisión de la Directiva sobre fiscalidad de la energía.

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El “European Green Deal” de la nueva Comisión Europea

El pasado 11 de diciembre, la reciente estrenada Comisión Europea presidida por la alemana Ursula von der Leyen, presentó una Comunicación muy esperada sobre el “European Green Deal” (Acuerdo Verde Europeo) Según palabras de la Presidenta al Parlamento Europeo, el “European Green Deal” es “la nueva estrategia de crecimiento de la UE, que pretende posicionar a los europeos como líderes en tecnologías limpias y financiación verde”.

La Comunicación viene con una hoja de ruta para la acción que contiene 50 pasos prácticos para el logro de su ambicioso objetivo climático para hacer de Europa el primer continente sin emisiones en 2050. Establece ambiciones en varias áreas políticas, que incluyen entre otras clima, energía, transporte, industria, agricultura y medio ambiente.

La nueva Comisión cree firmemente que una mayor descarbonización es fundamental para alcanzar los objetivos climáticos de la UE en 2030 y 2050. Para ello la Dirección General para el Clima, liderada por el Vice-Presidente primero de la Comisión Europea y Comisario para el Clima, el holandés Frans Timmermans, está trabajando en una propuesta de “Ley Climática Europea” – la primera a nivel europeo – cuya publicación se espera el próximo 26 de Febrero de 2020. Dicha norma consagrará el objetivo de neutralidad climática para 2050. Seguidamente la Comisión propondrá antes del verano de 2020 un plan integral para aumentar el objetivo climático de la UE para el 2030 –y pasar del 40% acordado al 50% como mínimo con miras de llegar al 55%, en comparación con los niveles de 1990.

La Comunicación sostiene la importancia de priorizar la eficiencia energética (el objetivo europeo cuyo cumplimiento está más lejos de ser alcanzado ya para este año 2020), junto con preparar el sector eléctrico para basarse en fuentes de energía renovables, todo ello combinado con la eliminación del carbón y la descarbonización del gas. A su vez y para para garantizar la seguridad del suministro, la Comisión subraya la importancia de integrar, interconectar y digitalizar completamente el mercado energético europeo, respetando al mismo tiempo la neutralidad tecnológica, todo ello involucrando y para beneficio de los consumidores.  Paralelamente, la Comisión prevé una revisión del marco regulador de las infraestructuras energéticas, ya que las infraestructuras inteligentes son necesarias para la transición a la neutralidad climática. Según la Comunicación, el marco regulatorio debería «fomentar el despliegue de tecnologías e infraestructura innovadoras, tales como redes inteligentes, redes de hidrógeno o captura, almacenamiento y utilización de carbono, almacenamiento de energía, que también permitan la integración de sectores«.  En términos de acciones concretas, la Comisión apunta en su Comunicación, entre otras, la publicación en el transcurso de 2020 de una estrategia para la integración inteligente de los sectores energéticos – supuestamente incluirá el llamado “paquete de gas” y el diseño de un mercado competitivo para el gas descarbonizado-, una iniciativa de renovación para el sector de la construcción y los edificios y una estrategia sobre la energía eólica marina.

En el sector del transporte -que contribuye a un cuarto de las emisiones de CO2 de la UE- se necesita una reducción de las emisiones en un 90% en 2050. Para ello, la Comunicación anuncia la propuesta de una estrategia para la movilidad sostenible e inteligente, y financiación para apoyar el despliegue de puntos públicos de recarga y reabastecimiento de combustible como parte de la infraestructura de combustibles alternativos. La Comisión estima que en 2025 serán necesarios 1 millón de puntos de recarga para abastecer los 13 millones de vehículos con cero o bajas emisiones que circularán por las carreteras europeas.

Asimismo la Comisión evaluará en Junio de 2020, los Planes Nacionales Integrados de Energía y Clima (PNIEC) revisados y presentados por los distintos Estados Miembros a final de 2019, proponiendo si es necesario, medidas de seguimiento para ampliar el nivel de ambición.  También se anuncia la intención de revisar, cuando sea necesario, la legislación energética relevante para conseguir los objetivos de neutralidad climática señalando entre otras normas las recientes Directivas de Renovables y Eficiencia Energética, así como la Directiva sobre la imposición de la energía. Movilizar la investigación y fomentar la innovación es también una de las prioridades recogidas en la Comunicación, para mantener la ventaja competitiva de la UE en tecnologías limpias. Al menos el 35% del presupuesto del “Horizon Europe” financiará nuevas soluciones para el clima, relevantes para la implementación del “Green Deal”, respaldando entre otras, la investigación y la innovación en el transporte, incluyendo las baterías y el hidrógeno limpio, así como involucrará a las comunidades locales en el camino hacia un futuro más sostenible, en iniciativas que combinen el impulso social y el impulso tecnológico.

La Comunicación remarca que la transición hacia la descarbonización “tiene que funcionar para todos y ser justa, o no funcionará en absoluto” y, por lo tanto, una parte crucial en el “European Green Deal” es la ambición de movilizar 100.000 millones de euros y destinarlos a las regiones y sectores más vulnerables y que se verán afectados en mayor medida por los nuevos objetivos.

Por último, reiterar que la Comunicación tiene una visión amplia y también propone medidas por la biodiversidad y los bosques, la agricultura y la alimentación, las ciudades verdes y el desarrollo de la economía circular.

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